-
Aventuras a la vuelta de la esquina
Siempre me he preguntado por qué la gente insiste en decir que “en Barranquilla no hay nada que hacer”. Desde un punto de vista aventurero y sumado a un espíritu curioso, esa frase pasa a un segundo (por no decir a un quinto) plano.
Cuando nos visita un turista lo primero que se nos ocurre es llevarlo a conocer los Centros Comerciales de la ciudad (ojo que no tengo nada en contra de estos, bastante que voy) como si estos fueran fieles representantes de nuestra identidad o de lo que somos. Con 198 años de historia, Quilla tiene más que estas moles comerciales para visitar.
Dónde ha quedado el amor por lo nuestro, el orgullo por el patrimonio que muchos jóvenes desconocen pero que está ahí, a la vista de todos; ese patrimonio que por ser tan cotidiano quizá solo se queda en eso… en simple cotidianidad.
Esos mismos tenis de marca que orgullosamente compramos al norte de la ciudad son también el vehículo para recorrer el Barrio Abajo, deslumbrarnos con los viejos edificios del centro, tomarnos un refrescante patillazo, bañar una butifarra con buen limón o disfrutar de una cocada acompañada de la sonrisa sincera de nuestras palenqueras.
La ciudad está cargada de historias en cada barrio, en cada calle, en cada esquina, historias que al ser escuchadas refuerzan el amor y la pasión por lo que somos.
Hoy Barranquilla está cambiando a pasos gigantes: el Museo del Caribe, la Sala del Carnaval, la nueva Plaza de San Nicolás, las rutas culturales del Museo de Arte Moderno, entre otros proyectos que se vienen gestando, permiten cultivar espacios de encuentro con nuestro pasado y lo que somos.
Conocernos es la mejor estrategia contra el olvido, contra el alzheimer que carcome nuestra sociedad (sobre todo la barranquillera).
‘Qué tal si sales, te compras un ‘raspao’ de cola con leche y empiezas a recorrer la ciudad’. Barranquilla está esperando ser caminada, explorada, y más que nada VALORADA!

-
-
pdmono posted this
-
- blog comments powered by Disqus